
La tecnología aditiva está cambiando las reglas del juego en el desarrollo urbano y rural. La startup Grondplek ha logrado estandarizar la impresión de casas de 120 metros cuadrados (en obra gris) en tan solo 48 horas utilizando brazos robóticos gigantes y mezclas de concreto especial.
Para quienes trabajan comercializando lotes y terrenos, esto representa una ventaja competitiva enorme: el cliente ya no solo adquiere el terreno, sino que ahora tiene a su disposición una tecnología capaz de levantar su vivienda, o incluso infraestructura comercial, en un fin de semana. La impresora funciona como una fábrica portátil de elementos premoldeados, abriendo un mundo de posibilidades para desarrollos inmobiliarios mucho más ágiles y rentables.
